¿Cómo sería vivir el sueño despierto de todos los días?

Paolo Nutini me despierta un frío martes. Me siento cansado y enfermo, algo me falta en el día a día… Me voy para el bar otra vez con Kaotiko, dicen que nos vamos a drogar, yo no lo sé. Allí me encuentro con Mana, están bebiendo para olvidar, pero lo único que hacen es emborracharse para recordar. En el bar, Harry McClintock canta una bonita canción sobre unas montañas lejanas que me parecen el paraíso. Tal vez eso es lo que me decía Paolo que me faltaba, cojo los bártulos y me voy. Lamentablemente me encuentro en una retención en medio de la autopista dirección las montañas. Pero no pasa nada, Violadores de Verso han venido conmigo, y me enseñan a apreciar la ciudad, llena de cláxons, y me explican que puede haber paz en mágica soledad de un atasco. Cuando se bajan del coche me bajo yo también, y cojo una moto que había tirada en medio del arcén para volver a la ciudad. De repente veo pasar a Steppenwolf, pongo el motor en marcha y me meto entre los coches, buscando aventuras o lo que se me cruce por el camino.

Llego al Downtown, en lo más profundo de la urbe, y me encuentro con Petula Clark. Tenia razón, sin duda, es muy difícil sentirse solo aquí. De repente pasa algo increíble. Nada mas dejar la moto e incorporarme a la calzada pasa un chica preciosa, muy particular, y yo, estupefacto, me veo a mi mismo convertido en un peluche. Ella me coge, me tiene tiernamente entre sus pechos, y sigue andando. De pronto ahí estoy, firmado, sellado y entregado, era suyo. O al menos eso se le oía decir a Stevie Wonder desde dentro de un bar. Entonces llegamos a su casa y yo le pido ayuda a Louis para decirle que si pudiera pasar aunque fuera una hora con ella esta noche sería maravilloso, pero como aun no había anochecido, simplemente me tumba en la cama y se acuesta a mi lado.

Pero algo malo pasa. Me rompo. Lou Reed cumple su promesa y me vuela los sesos. La chica no tiene más remedio que dejarme en la calle, todo deshilachado. Oscurece… Jim Morrison me coge de un brazo y me lleva consigo. Me habla de un triste final, y me dice que soy su único amigo. Intento consolarle, pero todo se vuelve más y más oscuro… Cada vez estoy mas cansado… Mis ojos se cierran del todo… y de repente, ¡Chas! Las puertas del tren se abren y la luz me ciega, se oye a todo la multitud que baja del tren y una mecánica voz de fondo ¿Que coño pasa? ¿Ya se me ha acabado la mierda de batería del mp3? Me cago en la puta.

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Acerca de Xan

Antes de que los recuerdos se me escapen cómo el agua se escurre entre los dedos, los esculpo aquí, donde quedarán para recordar el chaval que un da fui... Ver todas las entradas de Xan

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